Notas sobre En el Cusco el Rey . Un “thriller andino” de Bartolomé Leal

Notas sobre En el Cusco el Rey . Un “thriller andino” de Bartolomé Leal

por Julia Guzmán Watine [*]

He leído novelas de Bartolomé Leal ambientadas en Nairobi, La Paz y El Cusco. Aunque tengo la seguridad que hay en su obra más regiones lejanas y no tan apartadas, las que son descritas a cabalidad a través de las ficciones negras y las investigaciones de detectives locales y afuerinos que las visitan.

Estas historias son protagonizadas por distintos investigadores, variedad de crímenes (colectivos o individuales), aunque con motivaciones más o menos afines. De modo que, a pesar de que varíen las culturas, las zonas geográficas y los móviles aparentes, son el vil dinero y el poder los que toman formas diferentes como excusa. Como, por ejemplo, la construcción de un templo religioso, el tráfico de obras de arte, el ajuste de cuentas, o el narcotráfico y sus zonas de influencia y dominación.

Melgarejo, Tim Tutts y José Leal Cocharcas, son los detectives que protagonizan respectivamente Morir en La Paz y La venganza del aparapita; Linchamiento de negro y Blanca de negro; En el Cusco el Rey y El escriba de San Blas. Todas obras primordiales de Bartolomé Leal.

A pesar de que la obra de Leal es extensa y muy variada, me referiré específicamente a En el Cusco el Rey (Nueva Edición, Almandino Editores, 2025), cuyo inicio es vertiginoso y presenta de manera ágil y novedosa al protagonista, el erudito en arte colonial José Leal Cocharcas.

Este thriller andino es original y dinámico. No da respiro, tanto en la investigación como en la descripción inteligente de El Cusco. La novela presenta también una percepción irónica frente a la vida cultural del Cusco, sobre todo en lo referente al divorcio que se manifiesta frente a su cultura prehispánica y posteriormente sincrética. La ironía no perdona tampoco a la idiosincrasia y forma de ser de los chilenos y brasileños, que no dejan un buen recuerdo en las tierras vecinas; ni a otras temáticas, que se desarrollan con humor y una distancia lúcida.

La ambigüedad con que se perfila el carácter de Malena, una gestora cultural, es también espectacular. Se presenta un personaje intrincado, contradictorio, lo que confunde tanto al detective como a los lectores. Queda la interrogante si esa opacidad es producto de los prejuicios del detective o si es ella la que no se desenvuelve de manera transparente y sincera, en ese mundo tan complejo de la élite cusqueña. Esa duda, esa incertidumbre, más que quitarle fuerza al relato, da consistencia y argumentos al giro final de la historia, que es tan sorprendente como verosímil.

Otro motivo para leer, admirar y releer esta novela es que la investigación, aunque precisa y acuciosa no disminuye el suspenso, la sensación de peligro y la velocidad vertiginosa de la narración. En este thriller, la investigación y el suspenso, en la que, generalmente, uno se desarrolla en desmedro del otro, conviven sin tensión. La pesquisa, la huida y las manifestaciones peligrosas de fuerzas y agresiones se complementan sin aplastarse.

Por último, referente a las indagaciones del detective, hay que aplaudir, asimismo, el método investigativo de Leal Cocharcas, pues la verdad es recogida no solo a través de recopilación de testimonios o silencios reveladores, sino que en la novela se presenta variadas aproximaciones a la información para desentrañar el misterio: imágenes, comparación de pinturas con fotografías, visitas a museos, análisis exhaustivos de preguntas, arduo trabajo de campo. De modo que, en vez de crear personajes destinados a hacer un testimonio, Leal va realizando deducciones a partir de indicios, de la cultura, la pintura y arte cusqueño, como también, las múltiples historias y tradiciones que conviven en ese Cusco que maravilla y conmueve.

[*] Escritora chilena.
Su obra más reciente es el volumen de cuentos negros De un infierno a otro (Lom, Santiago, 2024).